El documental que empezó todo

Dos amigos dejaron sus trabajos, se deshicieron de casi todo y salieron a contar por qué.
El documental que empezó todo

A fines de la década de 2000, Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus tenían lo que se suele llamar una vida exitosa. Amigos desde la infancia en Dayton, Ohio, habían llegado a puestos corporativos bien pagos antes de los treinta. Tenían autos nuevos, casas grandes y todo lo que se supone que hace falta para estar bien. Y, sin embargo, no lo estaban.

Para Millburn, el quiebre llegó en un mismo mes de 2009: murió su madre y terminó su matrimonio. Revisando las cosas de ella, entendió que los recuerdos no estaban en los objetos. Empezó a soltar lo que tenía y, poco después, Nicodemus lo siguió con un experimento propio: empacó su casa entera en cajas y sacó solo lo que fue necesitando. Al cabo de unas semanas, la mayoría seguía sin abrir.

En 2010 empezaron a escribir sobre esa experiencia en un blog, The Minimalists. Lo que contaban era simple: tener menos les había dado más tiempo, más libertad y relaciones más profundas. El mensaje se difundió rápido, y en 2016 llegó el documental que lo llevó a millones de personas: Minimalism: A Documentary About the Important Things, dirigido por Matt D’Avella.

La película sigue a los dos amigos durante una gira por Estados Unidos, presentando su libro en librerías y salas pequeñas. Entre esas escenas aparecen otras historias: personas que achicaron su casa, que cambiaron de trabajo, que dejaron de comprar por impulso. No hay fórmulas ni reglas estrictas. Hay una pregunta que se repite de distintas maneras: ¿qué pasaría si buscáramos la felicidad en otro lugar que no fueran las cosas?

Parte del éxito del documental está en su tono. No condena el consumo ni pide renunciar a todo. Propone algo más amable: revisar qué aporta valor a la propia vida y animarse a soltar lo demás. Esa idea, que el minimalismo es una herramienta y no un fin, atraviesa toda la película.

En 2021 volvieron con Less Is Now, más breve y más directo, centrado en el impacto del consumismo y en herramientas concretas para empezar. Ahí aparece con más claridad su frase más conocida: amar a las personas y usar las cosas, porque al revés nunca funciona.

Visto hoy, el primer documental tiene algo de época: blogs, giras de libros, una estética que ya cambió. Pero su pregunta central sigue vigente, quizás más que entonces. Seguimos comprando para sentirnos mejor y seguimos descubriendo que no funciona.

Lo valioso de la historia de Millburn y Nicodemus no es que se hayan deshecho de casi todo. Es que, al hacerlo, encontraron tiempo para lo que de verdad les importaba. Esa parte, a diferencia de las cajas, no hace falta empacarla para probarla.

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